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¿por qué hay guerras?, ¿por qué hay pobres?, ¿por qué no podemos ser razonablemente felices?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?...
Confieso que a veces no entiendo nada, miro al mundo como un espectador y no comprendo a que viene tanto escandalo, tanto ruido, tanta ambición, tanto movimiento y tanta prisa para no ir a ninguna parte.
El día es un escandalo, la noche un secreto, de día se ve lo que hay, de noche lo que se sueña. De día se ve los palacios, el lujo y la soberbia de los hombres, la noche borra la grandeza y descubre la miseria. De día se ve la tierra, de noche el cielo. De día el negocio, la oficina, el taller, de noche el amigo, el amante, la familia. El día se ha hecho para la materia, la noche para el espíritu...